Protección solar de cabeza a los pies: mi ritual de este verano
Si hay un paso de belleza que nunca deberíamos saltarnos, ni siquiera cuando hace frío y llueve a cántaros, es el de la protección solar. No importa si el día está soleado o nublado: los rayos UV siguen ahí, y son los responsables de las manchas, el envejecimiento prematuro y, claro, las temidas quemaduras. Lo bueno es que cada vez hay más fórmulas y formatos pensados para que protegernos no sea un engorro, sino un gesto fácil de integrar en la rutina… incluso cuando ya llevamos horas fuera de casa.